EL amor es la verdadera esencia de la maternidad

Sin duda alguna el amor es la verdadera esencia de la maternidad 

Ningún amor es eterno, absoluto, insuperable, indescriptible e incomparable como el amor de una madre; ninguna escena tan bella como cuando una madre toma a su hijo en los brazos y con solo una mirada o una caricia expresa el más extraordinario e inspirador amor; por ello se dice que la maternidad es la vocación más noble y la más grande de todas las profesiones.

Sin embargo, en la actualidad el significado de la maternidad ha cambiado significativamente, ya que se piensa que esta etapa se convierte en un obstáculo para que las mujeres alcancen sus metas profesionales y laborales; se ha dejado de ver esta etapa como una valida y hermosa aspiración; este pensamiento ha hecho que la conformación de nuevas parejas construyan sus proyectos familiares postergando e incluso descartando la presencia de los hijos en el hogar, por otro lado las razones económicas, de ocupación y de tiempo con respecto a las posibilidades de cuidarlos, entre otras aumentan estas posibilidades de pensar en no tener hijos, o en caso contrario tener solo uno o dos hijos.

A pesar de todo esto, de las limitaciones y los paradigmas sociales, culturales, laborales y familiares, la maternidad continúa siendo una hermosa, relevante, determinante e insustituible labor, donde se refleja de mejor manera el amor maravilloso y sublime que Dios nos brinda.

Cuando estamos pequeños, con solo escuchar la dulce voz de nuestras madres, se alivia cualquier inquietud, se apaciguaba cualquier temor o dolor, o se despejaba cualquier duda; sus brazos siempre son el más cálido refugio, el más significativo albergue donde los hijos encontramos sosiego y paz.

La maternidad desarrolla en las mujeres esa capacidad única de guiar, acompañar, enseñar, orientar y animar con el más puro e inigualable amor; cuando  una mujer tiene hijos su corazón es inmenso, su mirada tierna, su voz dulce, sus brazos cálidos, desbordan siempre amor y ternura y muestran su entera disposición para acoger a sus hijos de manera incondicional.

Cada madre asume como su mayor responsabilidad el cuidado, crianza y educación de sus hijos, sacarlos adelante siempre es su mayor anhelo, no importa que tan duro deban trabajar y todos los esfuerzos que tengan que hacer para lograrlo.

En definitiva, todo esto nos lleva a una conclusión, cuando una mujer tiene hijos, desarrolla su maternidad, son mucho más heroicas, así cuenten con la participación de padres amorosos, responsables y comprometidos, la mayor responsabilidad siempre recae sobre la madre quien siempre debe sacar tiempo para estar, abrazar y amar a sus hijos con una sonrisa permanente en sus labios.

Nuestras madres son sinónimo de entrega y compromiso total; ningún corazón podrá jamás amar más que el de una madre, su corazón  expresa una absoluta alegría cuando la vida le permite acompañar a sus hijos en cada una de las etapas de su vida, una madre sufre cuando su hijo sufre, una madre llora cuando su hijo llora, y ríe cuando su hijo ríe; sin duda alguna obras como “La Piedad” del gran artista Miguel Ángel en la que la Virgen María sostiene a su hijo Jesucristo en brazos luego de la crucifixión, se refleja la verdadera y profunda esencia de la maternidad, el amor eterno, absoluto e incomparable de una madre.

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(Palabras Para Tu Vida)

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